b) El contenido, aunque contenga algo particular (tómese esto de donde se quiera), tiene, en cuanto contenido de la voluntad que, en su determinidad, está reflejada en sí, y por ello es idéntica consigo y universal, α) la determinación de ser, en sí misma, adecuada a la voluntad que es en sí, o de tener la objetividad del concepto; pero β) puesto que la voluntad subjetiva, en cuanto que es para sí, es a la vez todavía formal (§ 108), esto es solo una exigencia, y contiene igualmente la posibilidad de no ser adecuada al concepto.

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