La voluntad finita, en cuanto Yo infinito que solo por el lado de la forma se refleja en sí mismo y está consigo mismo (§ 5), está por encima del contenido, de los impulsos diferenciados, así como de los diversos modos particulares de su realización y satisfacción; del mismo modo que, en cuanto solo formalmente infinita, está ligada a este contenido, como las determinaciones de su naturaleza y de su realidad exterior, aunque, en cuanto indeterminada, no está ligada a este o aquel contenido determinado (§ 6, 11). Este contenido es, por eso, para la reflexión del Yo en sí mismo, solo un posible – el ser mío o no serlo -, y Yo soy la posibilidad de determinarme a este o a otro, – de elegir entre estas determinaciones que, desde este punto de vista, le son exteriores.

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