En la corporación, la familia tiene no solo su suelo firme como el aseguramiento, condicionado por la capacitación, de su subsistencia, un patrimonio firme (§ 170), sino que ambas cosas están también reconocidas, de modo que el miembro de una corporación no tiene necesidad de exhibir, mediante ulteriores manifestaciones exteriores, su capacidad y su ordenado desenvolvimiento y progreso, el que es algo. Así se reconoce también que pertenece a un todo que es, a su vez, miembro de la sociedad universal, y que tiene interés y esfuerzo por el fin más desinteresado de este todo; — tiene así su honor en su estamento.
La institución de la corporación corresponde, por su aseguramiento del patrimonio, en cierta medida, a la introducción de la agricultura y de la propiedad privada en otra esfera (§ 203, Observación). — Si han de elevarse quejas sobre el lujo y el afán de derroche de las clases dedicadas al oficio, con lo cual está en conexión la generación de la plebe (§ 244), no ha de pasarse por alto, entre las demás causas (por ejemplo, el hacerse cada vez más mecánico el trabajo), el fundamento ético tal como reside en lo dicho arriba. Sin ser miembro de una corporación con derechos (y solo en cuanto tiene derechos es una corporación algo común), el singular está sin honor de estamento, reducido por su aislamiento al lado egoísta del oficio, y su subsistencia y goce no son nada estable. Buscará, así, alcanzar su reconocimiento mediante manifestaciones exteriores de su éxito en su oficio, manifestaciones que carecen de límite, porque no tiene lugar el vivir conforme a su estamento, ya que el estamento no existe —pues solo lo común existe en la sociedad civil, en la medida en que está constituido y reconocido legalmente—, y así tampoco se forma un modo de vida más universal adecuado a él. — En la corporación, la ayuda que recibe la pobreza pierde su carácter contingente, así como su humillación injusta, y la riqueza, en su deber hacia su corporación, pierde la soberbia y la envidia que puede suscitar, aquella en su poseedor, esta en los demás; — la rectitud recibe su verdadero reconocimiento y honor.

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