Grundlinien der Philosophie des Rechts oder Naturrecht und Staatswissenschaft im Grundrisse

Para el uso de sus lecciones
por
D. Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Prefacio

[Párrafo 14]

Lo que es racional es efectivo;
y lo que es efectivo es racional.

En esta convicción se halla toda conciencia ingenua, lo mismo que la filosofía, y de ella parte esta tanto en la consideración del universo espiritual como del natural. Si la reflexión, el sentimiento, o cualquier forma que tenga la conciencia subjetiva, considera el presente como algo vano, está más allá de él y sabe mejor que él, se halla entonces en lo vano, y, puesto que solo tiene efectividad en el presente, es así ella misma solo vanidad. Si, a la inversa, la idea pasa por ser aquello que no es más que una idea, una representación en un opinar, la filosofía ofrece en cambio la intelección de que nada es efectivo sino la idea. Se trata entonces de reconocer, en la apariencia de lo temporal y pasajero, la sustancia que es inmanente y lo eterno que es presente. Pues lo racional, que es sinónimo de la idea, al entrar, en su efectividad, al mismo tiempo en la existencia externa, surge en una infinita riqueza de formas, fenómenos y configuraciones, y rodea su núcleo con la corteza abigarrada en la que habita primero la conciencia, corteza que el concepto es el primero en atravesar para hallar el pulso interior y sentirlo latir todavía también en las configuraciones exteriores. Pero las infinitamente diversas relaciones que se forman en esta exterioridad, por el brillo de la esencia en ella, este material infinito y su regulación no es objeto de la filosofía. Ella se mezclaría con ello en cosas que no le atañen; puede ahorrarse dar buen consejo sobre esto; Platón pudo omitir recomendar a las nodrizas que nunca dejaran de mecer a los niños, siempre en brazos; del mismo modo Fichte pudo omitir perfeccionar la policía de pasaportes hasta el punto de, como se decía, construir que de los sospechosos no solo se anotara la filiación en el pasaporte, sino que se pintara en él el retrato. En elucubraciones semejantes ya no se ve rastro alguno de filosofía, y esta puede dejar de lado tanto más esa ultrasabiduría cuanto que precisamente respecto de esa infinita multitud de objetos debe mostrarse lo más liberal posible. Con ello la ciencia se mostrará también lo más alejada posible del odio que la vanidad del saber-mejor lanza sobre una multitud de circunstancias e instituciones —odio en el que la mezquindad se complace más que en ninguna otra cosa, porque solo así llega a un sentimiento de sí misma.

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20

EN DE

Comentarios

Deja una respuesta