[Párrafo 2]
|IV| Que este esbozo apareciera impreso y llegara así también ante el público más amplio fue la ocasión para que las Observaciones — que en un principio debían indicar, con una breve mención, las representaciones afines o divergentes, las consecuencias ulteriores y cosas semejantes, lo cual recibiría en las lecciones su debida explicación — se desarrollaran a veces ya aquí con más amplitud, con el fin de aclarar en ocasiones el contenido más abstracto del texto y de prestar una atención más extensa a representaciones cercanas, moneda corriente en la época presente. Así ha surgido un número de observaciones más extensas de lo que suelen conllevar el propósito y el estilo de un compendio. Un compendio propiamente dicho, sin embargo, tiene por objeto el ámbito de una ciencia que se considera acabado, y lo que le es propio, salvo quizá alguna pequeña adición aquí y allá, es principalmente la recopilación y ordenación de los momentos esenciales de un contenido que desde hace tiempo está tan admitido y conocido como esa forma tiene sus reglas y maneras establecidas desde hace tiempo. De un esbozo filosófico no se espera este corte, ya por el solo hecho de que uno se representa que lo que la filosofía produce es una obra tan efímera como el tejido de Penélope, que cada día se comienza desde el principio.


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