[Párrafo 2]
Que este compendio apareciera impreso y llegara así también ante un público más amplio fue la ocasión para desarrollar aquí, ya en ciertos pasajes, las Anotaciones —que en un principio debían señalar solo brevemente las representaciones afines o divergentes, las consecuencias ulteriores y cosas semejantes que en las lecciones recibirían su debida explicación—, con el fin de aclarar en ocasiones el contenido más abstracto del texto y de prestar una atención más amplia a representaciones próximas y corrientes en la época actual. Así ha surgido un número de anotaciones más extensas de lo que el propósito y el estilo de un compendio suelen permitir. Un compendio propiamente dicho, sin embargo, tiene por objeto el ámbito de una ciencia ya considerado como acabado, y lo que le es propio —salvo, quizás, alguna pequeña adición aquí y allá— es principalmente la recopilación y ordenación de los momentos esenciales de un contenido que hace tiempo está tan admitido y conocido como esa forma tiene sus reglas y maneras hace tiempo establecidas. De un compendio filosófico, sin embargo, no se espera ya este corte, pues se imagina que lo que la filosofía produce es una obra tan inacabada como el tejido de Penélope, que cada día se comienza de nuevo desde el principio.


Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.